En el laboratorio, la harmina lo ha conseguido, según un estudio liderado por investigadores del Hospital Monte Sinaí, en Nueva York, que se publica hoy en la revista Nature Medicine. La molécula, ingerida tradicionalmente por los chamanes amazónicos en rituales espirituales por su poder alucinógeno, consiguió triplicar el número de células beta de ratones modificados genéticamente para imitar la diabetes humana. “Aunque todavía tenemos mucho trabajo para mejorar la especificidad y la potencia de la harmina y sus compuestos relacionados, creemos que estos resultados representan un paso clave hacia un futuro tratamiento más efectivo contra la diabetes”, ha afirmado en un comunicado Andrew Stewart, autor principal del estudio y director del Instituto de Diabetes, Obesidad y Metabolismo del Monte Sinaí.

“La harmina es el primer compuesto capaz de replicar células humanas productoras de insulina a unos niveles que pueden tener un impacto terapéutico”, sostiene el biólogo Adolfo García Ocaña, uno de los tres españoles coautores del trabajo, junto a su compañero Juan Carlos Álvarez y a Roberto Sánchez, director del laboratorio de Descubrimiento de Fármacos Basados en la Estructura del Monte Sinaí. El grupo de García Ocaña analizó los efectos de la harmina en ratones diabéticos y en células humanas trasplantadas a ratones.